Cada vez que decidimos empezar algo nuevo, nos topamos con la duda de ¿Qué necesito hacer para lograrlo? y la realidad es que la mayor parte del tiempo ni siquiera nos detenemos a analizar lo que hacemos hoy.

Cuando hablamos de hábitos, casi siempre pensamos de inmediato en nuestras rutinas, la hora a la que despertamos, los ejercicios que practicamos o las cosas que tenemos que hacer para lograr aquellas metas que nos propongamos.
Pero alguna vez has considerado que entre todo lo que haces, ¿Puede que haya algo que no está funcionando? porque no todas las costumbres que tenemos son sanas para nosotros, por eso también es importante reflexionar sobre los hábitos que tengamos.

Tal vez no lo habías pensado, pero también hay hábitos que son tóxicos, de repente tenemos ciertos comportamientos que los hacemos casi en automático y en vez de ayudarnos, nos terminan haciendo daño.
Por ejemplo, cuando nos seguimos enganchando con situaciones y personas del pasado que tuvieron un impacto negativo en nuestra vida, en vez de vivir el momento presente, le estamos diciendo a la mente que reviva eso que nos daña y llenamos al cuerpo de cortisol.
También cuando elegimos pensar demasiado en el futuro, hacemos algo parecido, porque nos preocupamos por aquello que no podemos controlar.
Por eso, es importante reconocer que el desapego es uno de los hábitos que puede hacerte bien en tu vida, porque una vez que entiendes que lo único en tu control son tus emociones y la forma en que decides percibir la vida, podrás fluir más con el universo.
Cada persona es libre de elegir si ve el vaso medio lleno o medio vacío, si te aferras a querer controlar todo lo que hay a tu alrededor o eliges abrirte a las posibilidades para vivir en una perspectiva más plena y abundante.
Uno de los aprendizajes que más me ha servido es analizar ¿Qué tanto estoy haciendo por mi? ¿De verdad hago cosas que me hacen feliz? o ¿Estoy demasiado enfocada en complacer a los demás?
Muchas veces sin pensarlo creemos que mientras más estamos disponibles, escuchamos a los demás y les “demostramos” que estamos ahí, es cuando más debemos reflexionar si estamos haciendo lo mismo por nosotros.

Dicen por ahí que “Comprender es aliviar” y cuando somos capaces de hacer conscientes las decisiones que nos están ahogando, estancando o limitando, en ese momento es cuando podemos elegir algo distinto.
No tengas miedo de cuestionarte tus hábitos y costumbres para poder modificar todo aquello que no te funciona y afecta tu ser, porque es de humanos equivocarse.
Entiende lo que te daña y escoge lo que te de paz.
Love,
Luminosa